En República Dominicana, la Semana Santa no solo se vive en los templos o en las playas: también se saborea en cada cucharada de un postre que despierta emociones, recuerdos y, por supuesto, opiniones encontradas.
Hablamos de las habichuelas con dulce, una tradición culinaria que se ha convertido en símbolo de identidad nacional y que, año tras año, marca la mesa de los dominicanos durante la Semana Mayor.
Este postre, tan criollo como el merengue, se ha ganado su espacio como el sabor que une a la familia. Pero ojo, también divide opiniones. La gran pregunta ¿Con granos o sin granos?
Sí, aunque suene increíble, este dulce provoca discusiones sabrosas entre vecinos, familiares y tuiteros de patio. Hay quienes no pueden imaginarse una cucharada sin sentir los granitos enteros, y otros que no toleran ni una sombra de bultico en su crema perfecta. Y como en todo en este país: depende de dónde seas.

