ROMA.- La proliferación de gaviotas en Roma, fuera de su hábitat natural, cada vez es mayor y además aumenta su agresividad y se contabilizan «más de 30 ataques por semana » mientras se pasea, se asoma a la terraza o simplemente se come algo por la calle
El gran problema de Roma es la falta de limpieza. «Es necesario recoger periódicamente los residuos orgánicos producidos por las pescaderías, las carnicerías y los mercados para evitar que las gaviotas se coman los residuos de la transformación y mantener limpias las zonas que se convierten en dispensadores de alimento para estas aves», afirma Coppola.
La falta de recogida de basura en muchas zonas de la capital hace que la situación empeore.
En Roma es frecuente ver a las gaviotas posadas en bancos, monumentos, coches y alimentándose de restos de comida abandonados en los contenedores y, en ocasiones, también se presencian escenas más desagradables con pájaros comiéndose a otros animales, como por ejemplo ratones o palomas.
«Iba caminando con un trozo de pizza recién horneado en la mano cuando, de repente, una gaviota se abalanzó sobre mí, lastimándome la mano, para quitarme la comida. Por suerte fu una herida leve, pero no me imagino qué hubiera pasado si hubiera atacado a un niño pequeño», afirma Lorenzo, un romano de 34 años, en el diario ‘il Messaggero’
Mientras María, al intentar salir a la terraza de su edificio, fue atacada por una gaviota e «incluso corrí el riesgo de caerme», explicó la mujer al periódico romano.

