Más allá del sobrepeso: lo que debes saber sobre el hígado graso

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La situación de los pacientes con esteatosis hepática metabólica ha cambiado con la reciente llegada de los primeros tratamientos farmacológicos específicamente dirigidos a las formas más avanzadas de la enfermedad.

Esteatosis hepática metabólica es el nuevo nombre de la enfermedad que antes se llamaba hígado graso. Se trata de una patología compleja que está causada por una combinación de factores genéticos, metabólicos y ambientales que hacen que se acumule grasa en el hígado.

“Este depósito de grasa puede dañar las células del hígado e iniciar un proceso de inflamación y posterior reparación en el que las células hepáticas son sustituidas por cicatrices. Estas cicatrices se denominan fibrosis y, con el tiempo, la acumulación de fibrosis y la alteración de la forma y la estructura normal del hígado dan lugar a cirrosis, una alteración crónica que provoca una función hepática insuficiente”, explican los especialistas .

Los principales factores de riesgo de hígado graso son los que engloba el síndrome metabólico, especialmente la obesidad y la diabetes tipo 2, pero también tener niveles altos de colesterol o triglicéridos o la tensión arterial elevada. “Estos factores promueven que haya un exceso de síntesis de lípidos y de transferencia de estos desde el tejido adiposo hacia el hígado, lo que satura los procesos de eliminación”, detallan.

La enfermedad también puede darse en personas sin factores de riesgo. En estos casos suele deberse a causas genéticas. Las variantes genéticas descritas “afectan directamente a alguna de las vías de síntesis o eliminación de los lípidos, lo que facilita su acumulación en el hígado.