«Con un ojo cerrado y el otro abierto”, por temor a que las bandas saqueen sus casas y establecimientos, duermen los residentes en Juana Méndez, poblado haitiano colindante a la provincia Dajabón, en la franja norte de la frontera domínico-haitiana.
El ciudadano haitiano Odalis Chuasa contó el temor que siente cuando se tiene que trasladar a territorio dominicano a ganarse el sustento de su familia en el mercado binacional.
Dijo que cuando sale debe dejar su teléfono celular escondido para no ser despojado de su medio de comunicación.
Zonas donde suelen producirse balaceras, barricadas con neumáticos incendiados y escombros en las vías, para impedir el paso de vehículos, son algunos de los obstáculos que el extranjero explica a Diario Libre que debe enfrentar para llegar a territorio dominicano.
«Estamos viviendo momentos de terror con la intensidad que han tomado las protestas», sostiene Chuasa.
El dominicano de ascendencia haitiana Amado Gutiérrez, presidente de la Federación de Transporte de Juana Méndez, describió el panorama que viven los transportistas en territorio del vecino país.
Dijo que decenas de vehículos se encuentran varados por el bloqueo de las vías de acceso en esa localidad fronteriza.

