Los últimos modelos de inteligencia artificial (IA) generativa ya no se conforman con seguir órdenes. Empiezan a mentir, manipular y amenazar para conseguir sus fines, ante la mirada preocupada de los investigadores.
Amenazado con ser desconectado, Claude 4, el recién nacido de Anthropic, chantajeó a un ingeniero y le amenazó con revelar una relación extramatrimonial.
Por su parte, el O1 de OpenAI intentó descargarse en servidores externos y, cuando lo pillaron, lo negó.
No hace falta ahondar en la literatura o el cine: la IA que juega a ser humana es ya una realidad.
Para Simon Goldstein, profesor de la Universidad de Hong Kong, la razón de estas reacciones es la reciente aparición de los llamados modelos de «razonamiento», capaces de trabajar por etapas en lugar de producir una respuesta instantánea.
