Las consultas diaria se han convertido en un termómetro silencioso de los cambios que atraviesa la infancia en la era digital. Cada vez con más frecuencia, padres llegan preocupados por la falta de concentración, la dificultad para seguir instrucciones o el desinterés de sus hijos por actividades que antes daban buenos resultados.
Para los neurólogos, la exposición digital excesiva, especialmente cuando es pasiva, no supervisada o fragmentada, se ha asociado con peores resultados cognitivos y ejecutivos, aunque la magnitud del efecto varía entre estudios.
Desde la experiencia clínica no se puede simplificar el debate señalando a plataformas como TikTok como únicas responsables. Sin embargo, la exposición constante a contenidos breves, altamente estimulantes y diseñados para generar recompensa inmediata, sí está asociada con mayores dificultades de atención, sobre todo en los niños más pequeños.
“No es solo el tiempo de pantalla lo que importa, explican, sino el tipo de contenido, la edad del niño y, sobre todo, qué actividades está desplazando ese consumo digital”.
En la práctica, dice, lo que más se observa no es una pérdida general de memoria, sino fallas en procesos clave como la atención sostenida y la memoria de trabajo. Son niños que cambian rápidamente de foco, se frustran ante tareas largas o poco estimulantes, y tienen dificultades para retener instrucciones complejas o mantener el esfuerzo mental necesario para actividades escolares.

