La menopausia sigue siendo, para muchas mujeres, una etapa poco comprendida hasta que se vive en primera persona.
Sin embargo, cada vez más especialistas insisten en la importancia de anticiparse a sus cambios, especialmente a través de la alimentación. Entre ellos se encuentra la nutricionista Alana Jiménez.
«Crecí viendo a mi madre atravesar cambios intensos. Recuerdo que tenía días en los que el calor y la sudoración eran más fuertes que en otros, y muchas veces la escuché decir que estaba en la menopausia. En ese momento, no entendía bien de qué se trataba ni era un tema que me preocupara», relata.
Con el paso de los años, su percepción cambió. «Al entrar en mis treinta, comencé a prestarle más atención«.
«Recuerdo que, en una ocasión, en un centro de belleza, escuché a dos señoras hablar sobre la menopausia; una de ellas comentaba que tomaba suplementos para controlar esos calores. Pensé que no me gustaría atravesar esos síntomas y que debía existir una forma de prepararme para enfrentar esa etapa de una manera más llevadera».
A partir de su formación en nutrición, Jiménez comenzó a investigar cómo preparar el cuerpo para esta transición. «Fue entonces cuando entendí que la alimentación no solo sirve para perder peso, sino que también puede ser una herramienta para manejar los cambios hormonales asociados a esta etapa», explica.

