La nación es una comunidad étnica que ocupa un mismo territorio y comparte elementos afines que mantiene unidos a sus integrantes y les permite construir una identidad cultural e histórica.
Entre los diversos factores que integran una determinada comunidad étnica figuran la religión, el idioma, la cultura, las tradiciones y una historia compartida.
Cuando la nación se organiza políticamente surge un aparato jurídico y político, denominado Estado, que la dirige, compuesto además por un conjunto de órganos superiores, también llamados gobierno, que dictan las normas que regulan sus ejecutorias.
Tanto el Estado, como la nación, necesitan de un código normativo que reglamente sus actos y determine la forma de gobierno que tendrá el país. A este código se le llama Constitución.
La Constitución es el ordenamiento político-jurídico fundamental de una nación. Establece los órganos gubernativos del Estado y fija sus poderes y sus límites. Otra concepción se refiere a la Constitución como al acta de un Estado o a la ley primera fundamental que le confiere personalidad jurídica tanto al propio Estado como a los poderes públicos.
Existen diversas denominaciones con las cuales los especialistas se refieren a la constitución, tales como Carta Magna, Pacto Fundamental y Carta Sustantiva. Es considerada Ley Fundamental porque establece los principios generales del Estado y porque de esa Ley Suprema se deriva todo el sistema jurídico de un país: leyes, reglamentos, ordenanzas, reglamentos, decretos, etc.
Una vez se ha redactado y aprobado la constitución, esta debe ser promulgada como Ley por el Congreso Nacional o Poder Legislativo. La Constitución, según Ferdinand Lasalle, no es una ley cualquiera, sino más bien la Ley de Leyes, esencia y fundamento de todas leyes ordinarias o generales de una nación, conocidas como leyes adjetivas. En un estado de derecho nada es legal si viola la Constitución.
Desde tiempos antiguos, en Grecia y en Roma, se tiene noticias del uso de las constituciones, como códigos de normas redactados para controlar el ejercicio del poder por parte de las personas electas por la mayoría del pueblo para dirigir el gobierno. De ahí que, desde el surgimiento del Estado, este haya estado regido por un conjunto de normas jurídicas llamadas Constituciones.
Sin embargo, el concepto de constitución, como se conoce en la actualidad, data de la época medieval. La primera norma constitucional de que se tiene noticias es la del pueblo inglés, pues fue en Inglaterra, hacia el año de 1215, cuando, superados algunos conflictos entre la nobleza y el rey Juan (quien también era conocido como “Juan sin tierra), fueron reconocidos determinados derechos de la nobleza mediante la Carta Magna, que no fue una constitución en el sentido estricto del término, pero sí representó el comienzo de normativas, escritas o no, que limitaban tanto los derechos del monarca como el de los miembros de la nobleza.

