Marisela Prado luce alegre al salir de una casa de cambio con 95 euros en la mano, en el primer día de venta de divisas en Cuba después de un año, pero Estrella Delgado cree que ese primer paso «no resuelve el problema» para acceder a monedas extranjeras en la isla.
«Estoy feliz, contenta, esta es una opción más (…) y algo que esperábamos», dice a periodistas Prado, una funcionaria pública de 63 años que madrugó para ser de las primeras en la fila frente a una sucursal de Cadeca (casas de cambio estatales de Cuba), en el céntrico barrio del Vedado, en La Habana.
El Banco Central de Cuba (BCC) anunció el lunes la venta de dólares y otras divisas a la población, solo 20 días después de que autorizara la compra de estas monedas, con la intención de volver a construir un mercado cambiario en el país.
El BCC fijó entonces la cotización del dólar estadounidense en 120 pesos cubanos, una paridad similar a la que regía en ese momento en el mercado negro.
El rostro de Prado refleja falta de sueño, pero sabe el alegrón que dará a sus nietos.
«Podré comprar confituras a mis nietos», explica esta abuela, que pagó 11,885 pesos cubanos por 95 euros, tres veces el salario promedio en la isla, que es de 3,900 pesos, según cifras oficiales.
Los dulces que esta abuela quiere para sus nietos, además de otros alimentos, solo se encuentran en tiendas en moneda extranjera, mientras que los estantes de establecimientos en pesos están casi vacíos.
Las sucursales de Cadeca podrán vender a partir de este martes las divisas que «hayan comprado» el día anterior, según anunció el lunes la presidenta del Banco Central, Marta Sabina Wilson.
Esta sucursal del Vedado en su primer día abrió con una oferta equivalente a 19,000 dólares, para un máximo de 190 clientes que podrán adquirir hasta 100 dólares cada uno.

