Santo Domingo.- El ecosistema de las emergencias médicas en la República Dominicana libra múltiples batallas simultáneas que trascienden el ruido de las sirenas y los estragos del tránsito vehicular, enfrentándose a un conjunto de patologías silenciosas pero letales que ponen a prueba la verdadera capacidad de contención del sistema sanitario público y privado.
Detrás de las puertas de resucitación y los pasillos de triaje, los emergenciólogos dominicanos representados por la Sociedad Dominicana de Emergenciología (SODOEM) batallan contra la falta de cultura preventiva de los ciudadanos, el vacío en la cobertura aseguradora y la irrupción descontrolada de nuevos hábitos de consumo en la población joven, elementos que combinados amenazan con colapsar las infraestructuras de salud.
El doctor Eliezer Jiménez, presidente de SODOEM, resalta que excluyendo los accidentes de tránsito, el grueso de las visitas de urgencia está monopolizado por pacientes que padecen enfermedades crónicas descompensadas, un reflejo directo del fracaso o la ausencia de un primer nivel de atención efectivo en las comunidades.

