Los continentes de la Tierra han experimentado una pérdida de agua dulce sin precedentes desde 2002, impulsada por el cambio climático, el uso insostenible de las aguas subterráneas y las sequías extremas.
Así lo revelan nuevos hallazgos, obtenidos a partir del estudio de más de dos décadas de observaciones satelitales, a cargo de un equipo dirigido por la Universidad de Arizona State (ASU) y publicado en Science Advances.
Destaca la aparición de cuatro regiones de «megasequedad» a escala continental, todas ubicadas en el hemisferio norte (suroeste de Norteamérica y América Central, Alaska y norte de Canadá, norte de Rusia y Oriente Medio-norte de África) y se advierte de graves consecuencias para la seguridad hídrica, la agricultura, el aumento del nivel del mar y la estabilidad global.
El equipo de investigación informa que las zonas terrestres secas se están expandiendo a un ritmo aproximadamente el doble del tamaño de California cada año.
Además, la velocidad a la que las zonas secas se están volviendo más secas ahora supera la velocidad a la que las zonas húmedas se están volviendo más húmedas, revirtiendo los patrones hidrológicos tradicionales.

