Los tulipanes y los bitcoines están asociados a las burbujas financieras, pero en un gigantesco invernadero cerca de Ámsterdam los neerlandeses han encontrado la forma para que funcionen juntos.
El ingeniero Bert de Groot inspecciona en un invernadero seis servidores de criptomonedas que efectúan cálculos complejos para generar bitcoines, por lo que hacen mucho ruido, pero también producen una gran cantidad calor.
Esta sirve para calentar el invernadero donde se cultivan tulipanes, una técnica original que permite reducir el consumo de gas, cuyo precio aumentó de manera considerable tras el inicio de la guerra de Ucrania.
Con una diferencia de 20°C entre el aire que entra y el que sale de las máquinas de criptomonedas, la temperatura alcanza un nivel ideal para el cultivo de los tulipanes y el secado de sus bulbos.
Los servidores también se benefician de los paneles solares instalados en el tejado de la infraestructura agrícola, lo que reduce su factura energética, en circunstancias normales muy elevada.
«Tulipomanía»
El filósofo Nassim Nicholas Taleb, que desarrolló la teoría del «cisne negro» para describir cómo un acontecimiento imprevisible puede comportar grandes consecuencias, comparó los bitcoines con la «tulipomanía» de principios del siglo XVII en Países Bajos, que entonces pertenecía al Imperio español.

