Riesgos del ácido bórico: lo que médicos quieren que sepas antes de usarlo

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En el mundo de los químicos, hay uno que siempre aparece en conversaciones de salud, limpieza y hasta plagas: el ácido bórico. Su nombre suena intimidante, pero lo curioso es que lleva más de un siglo estudiado por científicos y médicos, y sus usos —cuando se emplea bien— están más presentes en nuestra vida diaria de lo que imaginamos.

Todo empieza con algo que los investigadores descubrieron hace años: este compuesto puede detener el crecimiento de ciertos hongos y microbios. Por eso, médicos de universidades como la de Michigan y revistas científicas que estudian enfermedades infecciosas han probado el ácido bórico en casos especiales, sobre todo cuando otros tratamientos no funcionan.

El ejemplo más común es cuando algunas mujeres presentan infecciones por hongos que no responden a los medicamentos regulares. En esos casos, los doctores —no cualquiera, solo especialistas— pueden usar supositorios de ácido bórico con una dosis exacta.

Es un tratamiento serio, que no se improvisa, y que funciona porque el compuesto cambia el ambiente donde vive el hongo y lo debilita.

Pero el ácido bórico no se queda solo en el área médica. Los científicos que estudian insectos descubrieron que es un enemigo eficaz de cucarachas y hormigas. Lo que hace es simple: altera su sistema digestivo y les quita la humedad del cuerpo.