Con cuentas regresivas y fuegos artificiales, los habitantes de diversos centros urbanos de la región Asia-Pacífico dieron la bienvenida al primer Año Nuevo sin restricciones por el COVID-19 desde el inicio de la pandemia en 2020.
Aunque el coronavirus sigue causando decesos y consternación, especialmente en China —que lucha contra un repunte de los contagios luego de haber relajado sus estrictas medidas_, las autoridades tratan ahora al virus como una amenaza con la que hay que convivir.
En China se han organizado celebraciones en la Gran Muralla en Beijing, mientras que en Shanghái las autoridades cortarán el tráfico a lo largo del Bund para permitir que los transeúntes se reúnan en el paseo en Nochevieja. El parque de diversiones Disneyland de la ciudad china ofrecerá un espectáculo pirotécnico especial para recibir el 2023.
En el último día del año marcado por la guerra en Ucrania, muchos habitantes del país regresaron a la capital, Kiev, para pasar la Nochevieja con sus seres queridos. Como los ataques rusos siguen teniendo como objetivo el suministro eléctrico, no se esperan grandes celebraciones y habrá toque de queda mientras el reloj da las campanadas de fin de año. Pero para la mayoría de los ucranianos, reunirse con sus familias ya es un lujo.

