Mariposas en resistencia: cómo la muerte de las Mirabal cambió la historia

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El 25 de noviembre (25N) se conmemora, en todo el mundo, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El origen de la fecha tiene su raíz en el femicidio político de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, por parte de la dictadura de Rafael Trujillo, en República Dominicana, en 1960.

Ellas fueron asesinadas cuando venían de una visita a la cárcel. Minerva y María Teresa habían estado presas, pero la dictadura las liberó con la finalidad de poder asesinarlas. Patria las acompañó para protegerlas. No pudieron contra tanta violencia, pero la violencia no pudo enterrar su ejemplo de valentía.

El régimen quiso simular su crimen como un accidente de tránsito y así fue relatado en el diario El CaribeEl Servicio de Inteligencia Militar de República Dominicana envió quince agentes con palos para quitarles la vida. Y después tiró al auto por un barranco para simular que el jeep en el que se transportaban había perdido la dirección. Pero la historia hizo justicia y sigue vigente.

También fue asesinado Rufino de la Cruz que iba conduciendo el auto y fue víctima de la persecución asesina. Ellas murieron el 25 de noviembre de 1960. Pero su muerte no liberó a Trujillo de su rebeldía, lo condenó a su pesadilla. El triple femicidio fue considerado el principio del fin del autoritarismo. El 30 de mayo de 1961 Trujillo fue asesinado.

“Las hermanas Mirabal deben ser una invitación para recordar que las violencias de género se mezclan con las violencias políticas y estructurales y a no permitir que se vacíen de contenido”, subrayó la nieta de Minerva, Camila Minerva Rodríguez, durante una entrevista en una visita al Museo Evita de la Ciudad de Buenos Aires.

Del Museo Evita hay un puente extendido a la Casa Museo de las Hermanas Mirabal, que funciona desde el 8 de diciembre de 1994, gracias a la labor de Bélgica Adela Mirabal Reyes, Dedé (la hermana sobreviviente que murió el 1 de febrero del 2014) en la casa original de la familia.

El hogar fue construido en 1954 y siempre fue cuidado y conservado por la mamá de todas, Mercedes Reyes, Chea, fallecida en 1981. Desde el 25 de noviembre del 2000, las tres hermanas están enterradas en el jardín.

La fecha primero se convirtió en un hito latinoamericano y, después, mundial. En el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en Bogotá, Colombia, en 1981, se aprobó que el 25N sea la fecha que, en toda la región, se condene la violencia machista.

De América Latina al mundo, el crimen de las hermanas Mirabal se reflejó en una alerta de los asesinatos de mujeres, trans, jóvenes y niñas. El 17 de diciembre de 1999, la ONU decretó al 25N una fecha emblemática para defender la vida contra la violencia de género.

El femicidio es la peor de las violencias, pero también está el maltrato, el acoso, el abuso sexual y otras formas de machismo. En el caso de Minerva Mirabal, primero, fue acosada por Trujillo y, como ella lo rechazó, el tirano la encarceló. En prisión ella sufrió violaciones y torturas.

La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (el Chivo) fue una de las más extensas (se prolongó de 1930 a 1961, cuando fue asesinado), impunes y sangrientas de América Latina y el Caribe. Las mariposas no son un nombre asignado por la poética, que convierte en heroínas a las que dieron su vida, sino que fue el alias para luchar contra la dictadura sin ser descifradas.

Por eso, es una percepción de su propio vuelo y orgullo. Y el sobrenombre apareció para nombrar a Minerva, con la misma inicial pero otra asignación poética. Además, en la persecución y en la cárcel el encierro las asfixió y las mariposas lograron escapar de las rejas con sus identidades secretas.

Las hermanas nacieron en Ojo de Agua, en República Dominicana. Se criaron en una familia de buen pasar, con regalos de muñecas para Navidad y bicicletas para poder andar, pero con el mandato de bordar, coser y aprender labores domésticas.

Su papá, Enrique, hubiera querido un hijo varón para que supiera comerciar café. Pero ellas marcaron la historia no solo por su muerte, sino por decidir vivir una vida libre de ataduras.

Una muestra impresionante del amor y convicción es que Minerva, aún presa, enviaba clandestinamente cartas de amor a su compañero Manolo Tavárez. La correspondencia está editada en el libro “Mañana te escribiré otra vez”, con 117 notas, misivas y telegramas, escritos desde 1954 hasta 1960.

El trabajo de la compilación lo hizo Minou, hija de la pareja y filóloga, activista y política en Dominicana. “El dolor y el sacrificio han engrandecido el amor”, la inspiraba Manolo y Minerva le correspondía: “Recuerda, podrán separar nuestros cuerpos pero no nuestros espíritus”.