El larimar, una piedra semipreciosa que solo existe en la República Dominicana, obtuvo a mediados de este año el Registro Internacional de la Denominación de Origen Larimar Barahona, un distintivo que avala su procedencia, incrementa su valor y le otorga protección legal en 28 países contra apropiaciones, falsificaciones o alteraciones.
La certificación representa no solo un paso importante en el reconocimiento internacional de su autenticidad -aumentando su cotización-, sino que impulsará la formalización de un mercado interno dinámico del que dependen unas 2,500 familias y 1,000 mineros.
La directora de Promoción Minera del Ministerio de Energía y Minas, Golye Latoufe, aseguró que este es «el principal reto» para quienes conforman la cadena de valor del larimar, una gema cuya extracción manual para su aprovechamiento en la artesanía y la bisutería lleva poco más de cincuenta años.
«Hay un mercado nuevo que se va a desbloquear ahora a partir de la denominación de origen, y no es que tú vas a tener la obligación. Tú vas a poder vender con o sin (ella), pero vender con la denominación de origen va a valer muchísimo más», resaltó.
Países como Estados Unidos, Alemania, Inglaterra e Italia son algunos destinos de la pectolita, cuyas exportaciones superaron las 230,000 libras entre enero y septiembre de este año, duplicando las 95,480 libras enviadas en el 2024, según datos del ministerio.

