Hubo un momento este verano en el que parecía que todo comenzaba a complicarse para los Guardianes. Cleveland atravesó un bajón a mitad de temporada antes de la pausa del Juego de Estrellas, cuando intentaba mantenerse a flote sin José Ramírez, luego de que se sometiera a una cirugía en el hueso ganchoso de la mano izquierda.
Después de que los Guardianes quedaran apenas un juego por encima de .500 tras sufrir su cuarta derrota consecutiva el 8 de julio, el receptor y líder del equipo Austin Hedges ofreció una perspectiva esperanzadora y expresó su confianza en que las cosas cambiarían.
“No hay gloria sin pasarla mal, sufrir y superar obstáculos”, dijo Hedges aquella noche. “Estamos siendo puestos a prueba ahora mismo mientras nos mantenemos justo donde queremos estar, cerca de la cima de la división, con la oportunidad de llegar a los playoffs e intentando ganar una Serie Mundial”.

