Cada vez cuesta más vivir: servicios y alimentos golpean a los trabajadores dominicanos

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Santo Domingo, RD.- Ni el empleo formal, ni vivir en pleno centro urbano, ni intentar poner comida saludable en la mesa son garantías de tranquilidad. En el Gran Santo Domingo, la clase media baja sobrevive acorralada, atrapada en un cerco de facturas en constante expansión, donde cada mes la estabilidad financiera se transforma en un sofocante ejercicio de supervivencia.

Según los datos oficiales del Banco Central de la República Dominicana, el costo promedio de la canasta familiar del tercer quintil alcanzó los RD$ 45,296.50 al cierre de mayo de 2026. Este estrato refleja de forma contundente la brecha entre el consumo y el ingreso real.

Mientras que la canasta básica promedio ronda los RD$49,268.36 en la Región Ozama, que abarca el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, sobrepasa los RD$ 56,658.37. Esta diferencia evidencia la fuerte presión económica que enfrentan tanto las familias como las empresas para operar y residir en la zona metropolitana.

A diferencia de las familias de escasos recursos, cuya subsistencia depende del menú más elemental, los hogares de ingresos medios buscan integrar proteínas de mayor calidad, frutas y lácteos. Sin embargo, la inflación alimentaria acumulada erosiona rápidamente el presupuesto diario de estos núcleos urbanos.