La medicina del sueño surge y se desarrolla a partir de la introducción del electroencefalograma hacia la década de 1930, gracias a los trabajos de Hans Berger. Este avance permitió, por primera vez, estudiar la actividad cerebral durante el sueño, por lo que en sus inicios esta disciplina fue ejercida casi exclusivamente por neurólogos y psiquiatras.
Para Jorge Álvarez, neumólogo y especialista en sueño de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), puntualiza que, en la actualidad, aunque la medicina del sueño conserva su carácter multidisciplinario, la alta prevalencia de los trastornos respiratorios ha consolidado al neumólogo como una de las figuras principales en su ejercicio clínico.
Apnea obstructiva del sueño: el trastorno respiratorio más frecuente
Sin embargo, fue entre las décadas de 1960 y 1970 cuando comenzó a perfilarse con mayor claridad la apnea obstructiva del sueño como una entidad clínica bien definida. En este proceso tuvo un papel determinante Christian Guilleminault, cuyos trabajos contribuyeron a delimitar su presentación clínica y a posicionarla como un problema de salud relevante.
Este trastorno, caracterizado por episodios repetidos de colapso de la vía aérea durante el sueño, marcó un verdadero punto de inflexión; pues su identificación exigía evaluar variables como el flujo aéreo, el esfuerzo ventilatorio y la oxigenación, aspectos estrechamente ligados a la fisiología respiratoria y, por tanto, al ámbito de la neumología.
El salto definitivo se produjo en la década de 1980 con la introducción de la terapia con presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), que transformó de manera radical el abordaje de estos pacientes. A partir de ese momento, la participación de los neumólogos en los laboratorios de sueño dejó de ser complementaria para convertirse en central.
Cómo la apnea del sueño afecta el corazón, el metabolismo y la salud general
Práctica clínica
La medicina del sueño no sólo ha ganado espacio en la práctica clínica, sino que también se ha integrado de forma estructural en la mayoría de los programas de neumología y medicina crítica a nivel mundial. Tal es el caso de la Escuela de Neumología y Cuidados Críticos de Cedimat, donde forma parte esencial de la formación académica, en respuesta a la alta frecuencia de estos trastornos y su impacto en la salud en República Dominicana.

