Postrado en una cama por culpa de una crónica tisis pulmonar, pobre, en el anonimato, pero sobre todo, lejos de su amada Patria, falleció en la ciudad de Caracas, Venezuela, el prócer y alma fundadora de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte y Díez.
Hoy, a 149 años de aquella madrugada del 15 de julio de 1876 donde la muerte “besó y puso paz perpetua en la frente atormentada de Juan Pablo Duarte”, como escribió el historiador Pedro Troncoso Sánchez, los dominicanos recuerdan a el hombre que fue el artífice de su independencia.
El ilustre patricio, hijo del español Juan José Duarte Rodríguez, y la dominicana Manuela Diez Jiménez nació el 26 de enero de 1813 en la capital dominicana, durante el período conocido la España Boba. Sus primeras enseñanzas como estudiante las recibió de sus padres.
En su adolescencia, el doctor Juan Vicente Troncoso fue su maestro de filosofía y derecho romano. Al notar el interés de Duarte por la lectura, a los 15 años sus padres lo enviaron al extranjero, donde aprendió inglés, francés, latín y alemán, según relatos de historiadores.
Su estadía en Europa influenció sus ideales de liderar la causa independentista dominicana.
A la edad de 21 años, se unió a la Guardia Nacional en 1834 en calidad de furrier. Durante su tiempo en la compañía dominicana, tuvo la oportunidad de adquirir conocimientos militares, años después fue designado como capitán de su compañía y, al año siguiente, fue ascendido al rango de coronel.
El 16 de julio de 1838, Duarte fundó la sociedad secreta La Trinitaria, junto ocho jóvenes instruidos por él, siendo este movimiento patriótico la siembra de la semilla de la independencia dominicana.
Además de Duarte, La Trinitaria estaba conformada por Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Jacinto de la Concha, Félix María Ruiz, José María Serra, Benito González, Felipe Alfau y Juan Nepomuceno Ravelo. El patricio y los demás conjurados también fundaron La Filantrópica y La Dramática, que empleaban el teatro para difundir sus ideales de libertad.

