No existe evidencia científica sólida que demuestre que los suplementos de colágeno puedan ralentizar los signos del envejecimiento cutáneo.
Así lo informó The Guardian, que recogió la opinión del especialista, el Dr. Afshin Mosahebi, profesor de cirugía plástica en University College London, sobre la eficacia real de estos suplementos y las mejores estrategias para cuidar la piel.
¿Qué es el colágeno y qué función cumple?
El colágeno es una proteína estructural fundamental en el organismo. Se compone de aminoácidos obtenidos a través de la dieta y existen más de veinte tipos, distribuidos en huesos, músculos, piel y órganos internos. Los tipos I, II y III predominan en piel, cartílago y tejido conectivo, donde aportan firmeza y elasticidad.
Con el paso del tiempo, la producción natural de colágeno disminuye. Esta reducción se relaciona con la aparición de arrugas, pérdida de elasticidad y otros signos visibles de envejecimiento. No obstante, la idea de que su ingesta en forma de suplemento revierta estos efectos no está respaldada por pruebas científicas concluyentes.
La industria cosmética promueve el colágeno en polvos y pastillas como solución antienvejecimiento, pese a la falta de evidencia científica sólida.
En los últimos años, el colágeno se consolidó como el ingrediente estrella de la industria cosmética y el mercado ofrece una amplia gama de polvos y pastillas de colágeno, promocionados como herramientas para detener el envejecimiento y mejorar la apariencia de la piel.
Estas promesas se basan en la suposición de que el colágeno ingerido puede reponer directamente las reservas cutáneas. Sin embargo, el Dr. Mosahebi sostiene que esta creencia carece de base científica sólida. “Cuando comes algo, no va directamente a tu piel… no va a ir directamente de tu boca a tu cara y arrugas”, explicó el especialista, aludiendo a la complejidad de los procesos de absorción y distribución de nutrientes en el organismo.
Suplementos de colágeno muestran efectos variables sobre la piel y la evidencia aún es limitada.
Además, Mosahebi, referente en cirugía plástica y reconstructiva, subrayó que no existen estudios de gran escala ni revisados por pares que demuestren beneficios superiores del colágeno suplementado frente a una alimentación equilibrada rica en proteínas. Parte del colágeno consumido puede ser absorbido y participar en la reparación de tejidos, pero no existe un mecanismo que asegure que llegue específicamente a la piel.
“No hay evidencia directa de que el colágeno, tomado solo, haga algo más que comer suficiente proteína”, resaltó Mosahebi, desestimando la idea de que estos suplementos sean una herramienta eficaz contra el envejecimiento cutáneo.
En ese sentido, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The American Journal of Medicine, que analizó 23 ensayos clínicos aleatorizados con 1.474 participantes, concluyó que, si bien algunos estudios reportaron mejoras en hidratación, elasticidad y arrugas con el uso de suplementos de colágeno, estos efectos no se confirmaron de manera consistente en otros estudios clasificados como de mayor rigor metodológico, por lo que la evidencia clínica actual sobre su efectividad en el envejecimiento cutáneo sigue siendo limitada.

