Las promesas como símbolo de fe en el Día de la Virgen de la Altagracia

0
478

San Luis María Griñón de Montfort decía: «A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace devoto de la Virgen María«. Estas palabras, divididas por siglos en la República Dominicana, parecen estar latentes en el corazón de los miles de feligreses que visitan este 21 de enero la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey.

Marta, quien prefirió no dar su apellido, relata que vino a dar gracias por el nacimiento de su hijo. «Quería salir embarazada de una niña, pero me salió varón. Como quiera, le doy gracias a Dios y a ella (la Virgen de la Altagracia) que me permitió tener a mi niño».

Marta tuvo que recorrer casi 275 kilómetros desde La Vega para cumplir con su promesa de ir a la basílica en esta fecha sagrada. Expresa que tuvo que levantarse a las 3:00 de la mañana para venir con su esposo, su hijo recién nacido Liam y su madre, quien tiene una pierna fracturada.

La devoción también se exhibe en los jóvenes, como Carlos y Marcos (nombres ficticios), quienes cuentan que deben venir todos los años por una tradición familiar.

«Cada quien tiene su promesa y, dependiendo de lo que le pida a la señora de la Altagracia, ella lo cumple», dijo uno de los muchachos, quien anticipó que recorrerá las inmediaciones del lugar vestido con el «misterio de Ogun Fegay», a raíz de un pacto.