El presidente debe cuidarse del poder.

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El poder es como montar el lomo de un tigre de bengala, que para bajarse hay que hacerlo con extremo cuidado si quieres evitar ser devorado por el furioso felino, advertía Mao Tse Tung

Santo Domingo, RD. El pensamiento del expresidente chino invita a que todo mandatario sepa preparar su retiro, la entrega de la autoridad, sin ser abatido por el adiós del poder. Un legado de obras, soluciones a problemas históricos o cambios institucionales esperados pueden ser la armadura que proteja al domador al final de camino.

Y es aquí donde el presidente Abinader, ya en su último cuatrienio según la Constitución, debe ir pensando cómo podrá desmontarse del poder, sin despertar en el tigre ningún interés por el hombre. Para ello, el mandatario debe manejarse con extrema prudencia, tacto político y reducir a su mínima expresión la comisión de errores que llame la atención del felino.

La misma noche en la que celebraba su cómoda reelección, quizás movido por la emoción, cometió uno mayúsculo. Dijo que no aspiraría más a la presidencia. Un error porque en ese mismo instante ponía el poder a disposición de todo el que en su partido lo golosea. El respeto y la autoridad tan necesaria para gobernar comenzó a mermar. Si ya no vuelve se pierde el atractivo que solo da el poder y su permanencia.

Y el desliz se agudiza aún más cuando se reúne con los presidenciales, desatando una lucha inmediata por su sucesión, poniendo en peligro la unidad de la organización tan necesaria para las grandes decisiones impopulares que deberá tomar en su segundo y último mandato.

El presidente está precisado a corregir ese desacierto y escuchar las sabias palabras de su antiguo jefe de campaña, Roberto Fulcar y la preocupación del presidente del Senado, Ricardo los Santos.

Luis Abinader debe contar con la unidad de su partido y el Gobierno operando entorno a su liderazgo como apoyo a las grandes reformas que deberá imponer en estos cuatro años, impopulares casi en su totalidad como la colocación de nuevos impuestos, aumento de la factura eléctrica y liderar la aprobación del Código Penal, sin las causales .

Para estos fines debe preservarse con autoridad, liderazgo y el respeto que se verían disminuidos en medio de una lucha temprana por la candidatura presidencial en el PRM.

El error lo podrían corregir las altas instancias del partido deteniendo esas aspiraciones presidenciales por el momento y permitir a Luis Abinader realizar las transformaciones prometidas en campaña, ahora sin excusas tras haber ganado el control absoluto en el Poder Ejecutivo y el Congreso por 4 años más.

El gobernante debe escuchar más y comprender que son esas grandes realizaciones que le servirán como armadura de hierro para bajar en el 28 del poder sin ser afectado por las garras del tigre y sus filosos colmillos.