La Fórmula 1 vuelve a Las Vegas 41 años después, esta vez como promotora del Gran Premio que se desarrolla por las calles de la ciudad, con una recta de casi dos kilómetros y con un frío que será un reto para neumáticos y pilotos, en un fin de semana que busca el espectáculo más allá de la propia competición.
A la fiesta se han sumado la mayoría de pilotos con cascos especiales, mostrando su ilusión en entrevistas y redes sociales por pasar un fin de semana de competición en Las Vegas… aunque no es el caso del ya campeón del mundo de 2023, el neerlandés Max Verstappen.

