CIUDAD DEL VATICANO. — El cuerpo del papa emérito Benedicto XVI, con la cabeza descansando en un par de almohadas rojas, yacía en la Basílica de San Pedro el lunes, mientras miles personas hicieron largas filas para despedir al pontífice que sacudió al mundo con su decisión de retirarse hace una década.
En la víspera de los primeros tres días de velatorio, funcionarios de seguridad italianos dijeron que al menos entre 25.000 y 30.000 personas podrían llegar el lunes. Pero para el final del primer día, unas 65.000 personas pasaron junto al féretro, informó el Vaticano.
Al amanecer, 10 caballeros pontificios con guantes blancos —asistentes laicos de los pontífices y las casas pontificias— llevaron el cuerpo en una camilla de madera cubierta de tela tras su llegada a la basílica hasta su lugar de descanso frente al altar mayor, bajo el imponente baldaquino de bronce de Bernini.

